A partir de unos fabulosos diagramas que dan cuenta de la historia de algunos géneros musicales podemos establecer una analogía con los diversos actores que dan forma a los sistemas y entornos económicos.

Precisamente, un género musical no se desarrolla a partir de la participación y presencia de un solo músico o grupo sino que será a partir de la interrelación e influencias recíprocas entre aquellos pares que un género va conformando sus rasgos identitarios.

La irrupción de un nuevo producto o de una industria no es fruto exclusivo de la genialidad de un inventor sino  aquellos se puede evidenciar el camino recorrido por varios participantes: otros productores, proveedores e inclusive clientes. De alguna manera, todos los actores tratarán de satisfacer las mismas necesidades, por lo cual se buscará desarrollar y crear satisfactores (productos, servicios o experiencias) similares. Desde ya que, luego, se pueden observar diferencias y preferencias diferentes en cada oferta.

Los músicos o bandas más famosos y reconocidos dentro de un género no suelen ser los inventores del mismo, sino que se desarrollan en un contexto de creativa efervescencia en donde aquellos músicos compartían espacios y sonidos, además de retroalimentarse entre sí. Por su parte, Apple no fue el creador de la computadora personal pero fue quien pudo imponer su visión y propuestas de valor para ser hoy la empresa más valiosa del mundo. Eran varias las empresas que perseguían triunfar en el mismo mercado que Apple, compitiendo a través de desarrollos y productos similares que sirvieron a aquella empresa a mejorar su propia oferta.

La innovación es un camino recorrido por varios actores simultáneamente, en donde algunos podrán tener más éxito (económico) o fama, pero de alguna manera el esfuerzo del conjunto de empresas y empresarios es necesario para el desarrollo de una determinada industria.